Con permiso

Carta abierta al Dr. Eduardo Arias, Presidente Fundador del Partido Nacionalista Cubano.

Estimado Dr. Arias:

Querido hermano, como bien sabes mi residencia habitual está en España, donde he desarrollado la mayor parte de mi carrera profesional. Pero en la vida, cuando las necesidades básicas están satisfechas, emergen otras nuevas de índole superior, relacionadas con la superación personal. Así, decidí hace 629 días recluirme en un perdido pueblo para enfrentarme a una aventura que siempre quise correr: escribir un relato de ficción, una novela donde dar forma a multitud de vivencias y recuerdos relacionados con mi amada Habana.

No me demoré mucho en completarla, ponerla como título: “Mi Casa Grande en La Habana”, y lograr que me la publicara una editorial gerenciada por un cubano: Editorial Verbum. Fué entonces cuando ví que aún me quedaban muchas cosas por decir. Y hace 341 días abrí mi web (ignaciogimenez.info) en la que comencé a publicar artículos, todos ellos relacionados con Cuba. Y como es natural, empecé a tener lectores cubanos. Por eso tomé otra nueva decisión: abrir hace 152 días un blog (Ignacio Gimenez Cuba) con el que alcanzar una mayor difusión.

Mientras todo lo anterior ocurría, se hicieron públicos los acuerdos de acercamiento entre EU y Cuba. Nunca les dí demasiada importancia, pero comenzó a rondarme un viejo sueño: llegar a gerenciar algún día el Hotel Riviera de La Habana, precisamente lo que en el título de mi novela llamo: “Mi Casa Grande”. Todo esto será sólo posible cuando Cuba alcance la Libertad. Aquí apareciste tú con tus ideas y proyectos, y ví que podías hacer real esa Libertad que necesito para cumplir mi sueño.

Me hablaste de tu proyecto de partido y sólo le encontré un problema al que no dí demasiada importancia porque pensé que podía ayudarte a resolverlo: veía algunos conceptos sólo teóricos y poco desarrollo estratégico para cumplir una premisa de partida insoslayable: la captación de fondos. Así dí otro nuevo paso: convocar una reunión para el 27 de agosto, y efectuarla en Miami para tenerte cerca. Pero le reunión sólo tendría sentido si resolvía dos asuntos esenciales previos: la consolidación de las fuentes de financiamiento, y el apoyo de expertos especializados en cada apartado específico para un proyecto de estas características.

Sólo entonces, hice público mi apoyo absoluto a tu partido. Fué el 20 de julio en una publicación titulada: “Creo en la pluralidad de pensamiento y en la unidad de acción”. Dos días después, el 22 de julio, emitiste el Primer Comunicado del Partido Nacionalista Cubano. En ese mismo primer comunicado hice un comentario sintiéndome parte de tu partido, y recibí un agresivo ataque personal de parte de un patriota defensor de la unidad. El primero de varios ataques que también secundó un seguidor del patriota.

Ese mismo día del primer ataque, quien lo hizo, quien después lo secundó y tú mismo, os fuísteis a la radio para promover una asamblea de unidad. Y me dí cuenta de lo difícil que ha de resultar navegar por la jungla de intereses que debe ser Miami. Y me asaltó una duda: ¿Me erigía en líder de mi propio proyecto, o continuaba apoyando el tuyo? Decidí hacer lo segundo, pero aparentando distanciarme. Debo ser honesto al decirte que mi absoluta falta de vocación política, muchas veces reconocida, me ayudó a decidirme.

El caso es que ahora tengo una reunión convocada para este sábado 27, y sé que tú tienes previsto (es la ültima noticia que tengo) el acto constitutivo del Partido Nacionalista Cubano el día antes, el viernes a la tarde. Pongo a tu disposición todo lo relacionado con financiamiento y especialistas, y ruego a todos aquellos que tenían previsto acudir a mi reunión del 27, que lo hagan a la tuya del 26. Tú eres el líder que personas como yo buscamos.

QUEDA DESCONVOCADA MI REUNIÓN, y me pongo a tus órdenes. Sólo te ruego tres cosas: 1) Déjame tener voto en el uso de los fondos que se pondrán a tu disposición, así como voz junto con los especialistas que asumirán colaborar desde su experiencia con tu partido. 2) No te enredes en politiquería de egoístas y mantente firme en tu propósito compartido de alcanzar la Libertad, transitando por el camino correcto irás encontrando la Unidad. 3) Permíteme no tener actividad presencial ninguna para evitar los espectáculos que a otros divierten, y déjame por ahora ser sólo un consultor más a quien puedes acudir por privado siempre que lo estimes oportuno, conveniente o necesario, y que te responderá como mejor sepa dentro del ámbito de la privacidad.

Parece un contrasentido hablar de privacidad y publicar esta Carta Abierta, pero confío en que comprendas mis motivos.

Recibe un abrazo fraterno.

 

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