Ahora o nunca

El viejo aforismo latino “SI VIS PACEM, PARA BELLUM” (si quieres paz, prepara la guerra), explica muy bien dos circunstancias a las que deseo referirme cuarenta y ocho horas antes del encuentro que nos disponemos a mantener con una delegación del régimen enemigo castrista.

La primera es que nosotros no somos asesinos, de manera que llevamos 1.029 días preparando y ejecutando una estrategia que disuada al castrismo de llegar a situaciones que provoquen derramamiento de sangre, pero que les persuada para acatar un proceso de transformación definitivo de sus postulados dictatoriales.

Ellos saben que tienen dos caminos: aceptar el cambio irrevocable y sin fraude, u obligarnos a iniciar un proceso cuyo final representa un riesgo cierto para el enemigo que implica un potencial escenario en el que el pueblo, apoyado por suficientes miembros de sus propios cuerpos armados, se rebele buscando el final de la opresión, las carencias y la injusticia, planteándose por el camino echar a rodar sus cabezas. Este previsible final lo habrán elegido ellos y no nosotros. Como no quieren correr ese riesgo, es por lo que nos pidieron reunirse con nosotros.

La segunda circunstancia a la que quiero referirme tiene que ver con lo que va a ocurrir a continuación. Se acerca un proceso histórico de transición en el que van a adquirir protagonismo unos hermanos que tienen ampliamente demostrado su apoyo al cambio tal como lo planteamos, su valía, su experiencia y su patriotismo desinteresado. Deseo que quede por escrito lo siguiente: en el tiempo que llevamos dando a conocer cuál es el camino por el que desarrollamos nuestra pelea, algunos no han querido saber nada, e incluso han invertido parte de su tiempo en arremeter contra nosotros. Entre estos los hay que son considerados como grandes patriotas… Bien, cada uno de nosotros somos consecuencia de las decisiones que tomamos en nuestras vidas, de modo que quien decidió no apoyar está en su perfecto derecho, pero no podrá después plantearse su presencia una vez puestas las cartas boca arriba. ¿Qué quiero decir? De lo que ocurra en este inmediato encuentro mencionado, el régimen enemigo va a emitir un comunicado que no va a dejar lugar a duda ninguna sobre el inicio irrevocable del cambio real.

En mi vida este es el reto más grande al que jamás me enfrenté, pero no el único, sé lo que es tener éxito en muchas otras batallas, y aprendí a seleccionar entre quienes apoyaron mientras el barco estaba sometido a los embates de los grandes oleajes, y quienes quisieron subirse al barco una vez resguardado de los vientos ya en puerto. Esta publicación es la última oportunidad para subirse, de modo que voy a pedir un favor que nunca antes pedí. Vengo de estar bloqueado en la función de compartir en grupos mis publicaciones, restricción que me informan que ahora se levanta, lo que me permitirá difundir, pero temo ser nuevamente bloqueado de manera inmediata, así que este es el favor excepcional que pido: si esto ocurre, voy a etiquetar para que me ayudéis a COMPARTIR, así podremos llegar a todos y asegurarnos que quien no apoya es por que no quiere. Repito, está en su derecho, pero que luego no venga nadie alegando su historial patriótico, su vocación unitaria, su expediente de luchador… para sumarse a un proceso en el que no confió. Su decisión es suya y solo suya, incluida la de desaprovechar la ocasión de ser uno de los protagonistas del apasionante e inmediato futuro que nos aguarda. El riesgo ahora… o nunca.

 

 

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