Apisonadora

Manejo una apisonadora en movimiento. Dados el tamaño y la peligrosidad de la maquinaria, vamos avisando con tiempo para que quienes queden en el camino vayan retirándose y así evitar que los pasemos por arriba dejándolos aplastados. El problema no lo tengo yo por manejar la apisonadora, el problema lo tendrá quien no se aparte. Para el día 21 de abril tengo previsto llegar a un punto determinado del camino, punto que conocen ya quienes ahora mismo lo interrumpirían. Si al llegar aún están, me detendré un momento para escucharlos, depende de lo que digan pulsaré stop o arrancaré para dejarlos como una alfombra pegada al piso.

El 21 de abril asumirá su cargo quien sustituya al tirano al frente de los consejos de estado y de ministros cubanos, este tipo (quien sea) dirá algo mientras la apisonadora se detiene para escuchar lo que dice y decidir si eso es convincente. Si es convincente debe serlo hasta para el más recalcitrante de sus enemigos, si quedan dudas pulsaré el botón de arranque y asunto resuelto. Avisados estaban.

Quienes intervinimos en la construcción de la apisonadora estamos firmemente convencidos de que cuando llegue el momento encontraremos el camino despejado. Lo confirmaremos el 21 de abril, pero nos llegan señales cada vez más claras de que así será.

Print Friendly, PDF & Email
Compartir
Artículo anteriorTodo cuadra
Artículo siguienteDos meses

No hay comentarios

Dejar respuesta