Así no

En este artículo proclamo mi voluntad para un futuro en mi amada Cuba que espero e intuyo próximo, pero como no depende de mi anhelo sino de las decisiones del poder, formulo unas cuestiones a quien lo ostenta.

Quiero para mi Cuba una transición rápida y pacífica a un régimen de libertades sociales, económicas y políticas donde todas las cubanas y todos los cubanos puedan ejercer plenamente sus derechos, participar en las decisiones con elecciones libres, acceder a trabajos con salarios dignos, entrar y salir con plenas garantías, emprender con seguridad económica y jurídica, reencontrarse con sus hermanos y cooperar en la prosperidad de la isla común. Unidos somos más fuertes.

Así que pregunto:

Raúl, cuando ves a los cubanos protestar o irse ¿de verdad no entiendes qué significa? ¿No te das cuenta de que en Cuba cada vez hay menos ciegos? ¿No valoras que crece el descontento al mismo tiempo que lo hace la capacidad de acceso a información? ¿No escuchas cuando alguien te dice, porque seguro que alguien lo hace, que la represión no puede ser la manera con la que pretendes ocultar la insatisfacción? ¿Piensas que la ira no va a ser proporcional al clima, ya insostenible, que quieres mantener? ¿No sabes o no quieres variar el rumbo? ¿Quién insiste en mantener lo imposible, tu entramado empresarial, el militar o el político? A esta última pregunta es fácil responder: sois los mismos. ¿Cómo crees que va a terminar todo esto? ¿Amas a Cuba? Porque si la amas no puedes arriesgarte a ocasionar lo que puede llegar a pasar si no das un golpe de timón y cambias el rumbo. Sin parches, sin mentiras. Sólo tienes un camino: referendo, elecciones, asamblea constituyente, libertad y justicia. Hazme caso, cada minuto que pasa juega en tu contra. Cambio real, sin trampas, sin fraude. Raúl, en serio, no queda otra. ¿No lo ves?

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