Barbería cubana

Entra un tipo en la barbería y pregunta:

– ¿Hay mucha gente esperando?

– Seis.

– Muchas gracias.

Y se va.

Al día siguiente, otra vez:

– ¿Hay mucha gente esperando?

– Tres.

– Muchas gracias.

Y se va.

Así, varios días más… hasta que un día el barbero le dice:

– Sólo el compañero al que estoy atendiendo y después ¡ya! cinco minutos.

El tipo da las gracias y sale apurado.

El barbero no aguanta más la curiosidad y pide a uno que estaba por allá que lo siga.

Al rato, vira y dice:

– Nada, compró flores y marchó a su casa.

– ¡Este tipo es mongo! – dice el barbero! – Viene acá a diario, pregunta, compra flores y marcha a su casa…

El que lo siguió añade:

– No, no, a su casa no, a SU casa, (señalando al barbero).

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