Congreso médico

Una doctora extranjera va sin su esposo a un congreso médico en Cuba. A su llegada, la primera noche, la llevan a cenar y conoce a un prieto enorme. Acaban templando hasta que amanece. Ella entonces le pregunta el nombre:

– Mi amor, ¿cómo te llamas?

– No te digo porque te reirás – responde él.

Lo mismo hacen todas las noches de la semana. El día en que ella debe regresar, le vuelve a preguntar el nombre:

– No me dejes así, dime cómo te llamas.

– Si prometes no reír te digo… Me llamo Nieve.

Ella suelta tremenda carcajada y él se pone bravo…

– No me río de tu nombre, me río de la cara que va a poner mi esposo cuando le diga que pasé la semana completa en Cuba con 35 centímetros de nieve…

 

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