Corresponsal en ‘Marte’.

En un mismo diario no cubano, y en dos días consecutivos, leo dos frases destacadas sobre Cuba: “Los avances que han conseguido Cuba y EE.UU. en un año de distensión no llegan al día a día de los isleños”. Y: “Los habitantes de la isla intuyen que esta vez sí, que las cosas pueden mejorar”.

Me dirijo al diario, perplejo, con estas palabras: “Dos criterios antagónicos, motivados por no diferenciar entre Cuba y los cubanos, y por no llegar al fondo del asunto. La autora de la primera frase escribe lo que ve, pero la responsable de la segunda se equivoca del todo”.

Una, refuerza su argumento con frases escuchadas a pie de calle: “Mucho ruido y pocas nueces”; “Para la gente que vive de un salario, sin ayuda de remesas, llevar la comida a casa es más complicado que antes”; “Han pasado doce meses y no ha ocurrido nada sustantivo si hablamos de la gente normal que tiene que contar sus centavos”; “Más allá de titulares grandilocuentes, falta casi todo por hacer”; “Se ha mejorado la política pero no el comercio, y esto nos afecta porque las tiendas están más vacías”.

La otra, ‘corresponsal en Marte’, se enreda en argumentos como la condonación a Cuba de casi 4.000 millones de euros derivados de los intereses generados por sus impagos; o que Obama espera darse en el primer semestre del año entrante un baño de multitudes en el Malecón habanero…

Precisamente ayer, en Cuba presentaron cuentas. Y aproveché para ironizar en la edición internacional del diario oficial del Partido: “Desde que comencé a fijarme en los datos económicos hace ya años, hay dos que jamás cambian, la economía creció un 4%, y los turistas llegaron a 2 millones. Año tras año… ¡Sorprendente!”.

Y también ayer, The New York Times abogaba por derogar las normas que facilitan a los cubanos emigrar a EE.UU. Se refiere a la Ley de Ajuste Cubano, que otorga un trato especial a los isleños. Defiende el prestigioso diario la idea de garantizar que los cubanos que lleguen a suelo USA y no demuestren estar en riesgo de persecución en casa, puedan ser devueltos a la isla. La idea es evitar el éxodo masivo.

La noticia la leí en un diario de Los Ángeles que se hacía eco. Es un periódico leído por una populosa comunidad latina con la que me complace comentar. Y lo hice: “Precisamente esta noticia va a crear el efecto contrario. En cuanto llegue el rumor a la isla de que pueden ser repatriados, van a salir de Cuba por millones, antes de que pueda implementarse. Ya hay miles varados en la frontera cerrada entre Nicaragua y Costa Rica, miles más en Panamá esperando, y miles más aguardando visa ecuatoriana en su consulado en La Habana. Con todos mis respetos, The NYT no es consciente de lo que esta noticia puede crear”.

Cuba real, no corresponsalías marcianas…

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