Cuba aguarda

Hice cuentas, sumé mis años, y descubrí que me resta menos por vivir de lo que hasta ahora viví. Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas. Las primeras las comió con agrado, pero al ver que le quedaban pocas, comenzó a saborearlas. Ya no tengo tiempo para discusiones interminables sabiendo que no van a llegar a nada. Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas, que a pesar de su edad no han crecido. Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. No quiero entrar en disputas donde se desinflan egos inflados. No tolero a maniobreros ni ventajeros. Me enojan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus talentos, sus lugares y logros. Detesto de los defectos que genera la lucha por un cargo. Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos. Mi tiempo es escaso para discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa. Quiero estar al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reir de sus errores. Que no se envanezca de sus triunfos. Que no se considere electa antes de hora. Que no huya de su responsabilidad. Que defienda la dignidad humana. Que no guarde rencor, y que desee tan sólo caminar del lado de la verdad y la honradez. La esencia es lo que hace que la vida valga la pena. Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas. Gente a quien los golpes de la vida le enseñaron a crecer con toques en el alma. Tengo apuro por vivir con la intensidad de no desperdiciar parte alguna de lo que me resta, convencido de que será más asombroso que lo hasta ahora vivido. Deseo regresar cuanto antes a mi Cuba amada una vez ya libre, satisfecho y en paz con mi conciencia, para saborear mis últimas golosinas…

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