DIEZ CATEGORÍAS

A tres semanas de iniciarse el congreso del partido único el panorama político cubano no puede ser más desolador, con tantas propuestas para el futuro de la isla como cubanos pueblan la faz de la tierra. Y así no vamos a ninguna parte. Sólo hacemos el juego al castrismo que, prietas las filas, aprovecha nuestra desunión para anclarse en un mundo lleno de privilegios donde la inmensa mayoría pasa penalidades mientras otros alardean, fantasean o evidencian un desconocimiento o un egoísmo atroces.

Haciendo el juego así a sus intereses no es de extrañar que ellos puedan intentar perpetuarse en el poder proponiendo como sucesor a otro Castro, lo que asombrosamente hará exclamar a muchos: “¿Viste?”. Muy bien, qué listos, pero ¿y qué? Todo seguirá igual porque los llamados a cambiar las cosas de verdad también seguimos igual. Me atrevo a agrupar todas las variaciones reactivas poblacionales cubanas en diez categorías, demasiadas aún pero menos que los millones de opiniones diversas, a una por cubano, que hoy nos dividen provocando la pervivencia de la dictadura y el alejamiento del objetivo de libertad. Estas son:

Los déspotas: Todos aquellos que han creido que Cuba es su finca particular y que el resto no somos ciudadanos sino súbditos esclavizados. En esta categoría no me olvido de los resentidos, aquellos que fueron desalojados del poder y que intentan convertirse en advenedizos y aventajados estandartes de la lucha contra los principios que ellos mismos defendieron hasta que fueron desalojados en contra de su voluntad.

Los castristas: Aquellos que defienden los postulados revolucionarios conscientemente o como fruto de lo que en sicología se llama disonancia cognitiva, un proceso que la mente humana utiliza para buscar una coherencia entre tu pensamiento y las circunstancias en las que te ves obligado a vivir.

Los ciegos: Son los que se muestran incapaces de comprender la perversión del sistema, bien porque permanecen aislados de información, bien porque se acostumbraron a dar validez a las consignas como si fueran dogmas de fe, bien porque no tienen autoestima suficiente para evaluar que su vida depende más de lo que merecen que de lo que otros deciden que merecen.

Los conformistas: Convencidos de que si las cosas llevan como llevan tantos años, no pasa nada por esperar unos cuantos más hasta que cambien por sí solas. Hay muchos aunque no lo saben, se detectan porque basan sus pobres expectativas en acontecimientos exógenos, que si el Papa, que si Obama… que si la muerte de un Castro, que si la muerte del otro…

Los irresponsables: Estos, a diferencia de los anteriores, son fervientes convencidos de que el futuro de Cuba está en manos de alguien, quien quiera que sea, que no es cubano. Los llamo irresponsables en su acepción de ‘dejación de responsabilidad’, es decir, entendido como concesión de las atribuciones que me deberían implicar a otros, otorgándolos el poder de representarme aunque sean ajenos al ámbito competencial del problema que me incumbe.

Los vendidos: Aquí sólo quiero hacer mención a un problema que todos conocemos y no tantos reconocemos: el juego de intereses que hay detrás de muchos, en absoluto de todos, movimientos opositores.

Los vengativos: Quieren priorizar su sed de revancha cambiando las abusivas e injustas leyes actuales por otras donde su palabra sea la ley, iniciando una especie de primavera árabe caribeña donde el resto sigamos padeciendo la falta de libertad mientras ellos dan rienda suelta a su subjetiva comprensión del término justicia.

Los violentos: Llegan demasiado tarde. Ahora que se pueden abrir vías expeditas de cambio, quieren utilizar las calzadas llenas de baches para anegarlas de sangre. Comprendo sus motivos pero me opongo frontalmente a su oportunidad.

Los ambiciosos: Creen que cuando llegue la libertad, al mismo tiempo llegará su momento. No el de todos incluidos ellos, sino el suyo por encima del de los demás. Cambian un régimen por otro, unos vividores por otros, unos tiranos por otros, unos intereses por otros.

Los demócratas: Aquí estoy yo. El gobierno cubano tiene un flanco débil, los acuerdos que tiene firmados y que le obligan con otros gobiernos, estos sí democráticos, a cambio de su supervivencia condicionada. Plantear no a Cuba sino a estas democracias un calendario respaldado por una gran mayoría de cubanos para la creación inmediata de un gobierno de transición encabezado por alguien de un perfil más bajo, Miguel Díaz Canel, Marino Murillo, Bruno incluso… que asuma un programa que lleve explícita la convocatoria inmediata de elecciones libres, asuma la separación de poderes, acepte por tanto unos órganos de justicia independientes y permita que sean estos quienes enjuicien y sentencien a todos los que, como antes dije, confunden Cuba con su finca particular. No es una utopía si somos millones quienes UNIDOS lo reclamamos. No a Cuba, a los gobiernos acreedores democráticos.

 

 

 

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2 Comentarios

  1. Miren, en todo otro pais SOVIETICO e
    Partido Ha Sido Dosuelto. No tenho nadacontra RUSIA. todo lo contrario. Pero, con Todo, Aprecio, Ammor. AMISYAD, CARINO Y RESPETO a Putin, ES HORA YA, que abandonemos toda Injerenncia Rusa, Norteamericans y Extranjera. SEAMOS CUBANOS, seguimos a Marti usu partdo REVOLUCIONARIO CUBANO. NO SE AVERGUENZEN DE SER CUBANOS, DE SEGUIR UN MODELO CUBANO. HOY LENIN NO CUENYA EN RUSIA….Porque no podemos ser Cubanos en Cuba????

    • Sergio, esa misma pregunta me hago yo. Cuba es de los cubanos, de todos los cubanos orgullosos de sentir cómo corre sangre cubana por sus venas.

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