Difamaciones

Aviso que lo que a continuación voy a escribir a muchos no va a gustar. Estoy opuesto frontalmente al castrismo por considerarlo un régimen opresor y represor, contrario por completo a mi idea de democracia y de libertad. Y cada vez más “demócratas”, amantes furibundos de la libertad, me difaman (lo último es decir que soy “seguroso”), me insultan, me amenazan y me faltan al respeto. ¿Por qué? Debe ser que no tenemos el mismo concepto. Yo entiendo la democracia como un sistema en el que la soberanía reside en el pueblo, que la delega por sufragio libre en unos representantes elegidos según la proporcionalidad de votos emitidos. Y es una Asamblea representativa de esta voluntad popular soberana quien dicta leyes con total respeto a la separación e independencia de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Y entiendo la libertad como la capacidad, entre otras, de poder expresarse según las propias ideas sin verse expuesto a la opresión ni a la represión distintivas de los regímenes despóticos. Pero comprendo que algunos entiendan la democracia y la libertad como un “quítate tú, que me pongo yo”, para dar rienda suelta a sus impulsos de ira y a su sed de venganza. Y cada vez son más inútilmente agresivos según van viendo que los enemigos se van a morir de viejitos… Por eso necesitan nuevos enemigos imaginarios con los que ensañarse.

Me harían reír si no fuera porque los imagino iniciando purgas, actos de repudio, represión, violencia… y regando de sangre mi amada isla en cuanto tengan oportunidad. Y parece que me tienen como un buen candidato para ser uno de los primeros presos políticos de signo contrario. ¿Por comunista? No, ese no puede ser el motivo porque soy tan anticomunista o más que ellos. Entonces, ¿por qué? Por demócrata y defensor de la libertad, pero defensor de la Democracia y de la Libertad con mayúsculas, no de “su democracia” y de “su libertad”.

Desde siempre he dejado claros dos conceptos: Quiero un cambio pacífico, real, sin fraude y lo más rápido posible. Y quiero que el castrismo pague su responsabilidad según el criterio de un poder judicial independiente, firme, estricto y riguroso. Ni quiero sangre ni quiero venganza. Repito, quiero un cambio real hacia la libertad, y quiero justicia contundente pero no vengativa. Si después de décadas soportando tiranos van a venir nuevos dictadores de signo contrario, que estos tengan la seguridad de encontrarme en su oposición desde el primer momento.

Print Friendly, PDF & Email
Compartir
Artículo anteriorMe llegó
Artículo siguienteTodo igual

No hay comentarios

Dejar respuesta