Dos cositas

Ruego me permitan aclarar dos conceptos.

1) El Presidente Trump fue elegido democráticamente por los ciudadanos norteamericanos, no fue elegido por los españoles, los nicaragüenses, los congoleños, los chinos o los australianos… Pero él sabe la influencia decisiva que tuvo el voto cubanoamericano. Prometió cosas que está dispuesto a cumplir porque no es un político sujeto a los vaivenes de los intereses partidistas sino un triunfador que sabe que su éxito procede de su credibilidad. Ahora sabe, porque se ha preocupado de saber, qué debe hacer, cuándo lo debe hacer, cómo lo debe hacer, para qué lo debe hacer y por qué lo debe hacer… Y lo hará. Estoy hablando de su compromiso para ayudar iniciativas concretas de cubanos, únicos responsables del empeño para tumbar la dictadura, que sepan cómo llegar con carácter de urgencia al logro de evitar que la tiranía se perpetúe.

2) El castrismo no es un sistema monolítico. Nunca lo fue. Su historia está plagada de desencuentros que acabaron en deserciones, fusilamientos, prisión, humillaciones, injusticias y ultrajes. Pretender creer que el régimen ahora es lo que nunca fue es un despropósito total. Si tenemos constancia evidente de las resquebrajaduras que se produjeron cuando era sólido, cómo no ver que esas resquebrajaduras son ahora auténticos socavones cuando se encuentra en una situación de extrema debilidad.

Los cubanos tenemos ahora la posibilidad de unir los dos conceptos: Un Presidente poderoso determinado a cumplir su palabra y un régimen temeroso que de sólido sólo tiene la apariencia que algunos quieren ver… Es responsabilidad de los cubanos plantear las cosas de modo que quien quiere apoyar pueda hacerlo. Es responsabilidad de los cubanos saber cómo aprovechar las circunstancias.

Hay un momento histórico clave, el que va desde anteayer que comenzó el proceso de nominación y el venidero 21 de abril que tomará posesión de su cargo el sustituto del tirano. No peguen palos de ciego apuntando para todos lados con iniciativas pintorescas, rocambolescas, estrambóticas o estrafalarias, estas cosas no hay quien las apoye. Vayamos a lo concreto que no es otra cosa que impedir que el sustituto tenga capacidad de postergar el fin ineludible de un régimen que se cae a pedazos.

Print Friendly, PDF & Email
Compartir
Artículo anteriorPalanca
Artículo siguienteTodo cuadra

No hay comentarios

Dejar respuesta