El camino

¿Y qué, cómo marchan las cosas en Cuba?

Continuamente me preguntan: “¿Y qué, cómo marchan las cosas en Cuba?”. Siempre exclamo como respuesta: “¡Mal!”. Entonces, añaden frases de este estilo: “Pero si he leído…”; “Pero si unos amigos han estado y me han dicho…”. Mientras en la isla no haya libertad, en la isla las cosas van mal. Y punto. No hay matices. Todo lo que se diga, se escriba, se escuche, se lea o se viva en visitas fugaces alejadas de la realidad no es argumento suficiente para oponerlo a la falta de libertad. A no ser que la libertad no sea importante para quien insiste.

Por tanto, el tema esencial no es calificar el estado de la situación cubana sino buscar fórmulas para modificarlo. Y se debe partir de varias premisas: 1) El castrismo no se va a diluir solo. 2) La propaganda castrista es creída por más de los que debieran. 3) La represión impide que una inmensa mayoría muestre su descontento con manifestaciones públicas. 4) Quien se atreve, se pone en riesgo de manera desproporcionada al resultado. 5) La oposición dentro de Cuba está falta de fondos suficientes, los que llegan no son siempre transparentes y no todos responden a intereses claros. 6) Fuera de la isla conviven una gran cantidad de organizaciones que, entre su desunión y sus disputas intestinas, favorecen la pervivencia del desastre.

Lo lógico sería que todo aquel que tuviera como objetivo esencial la libertad, se sentara en una misma mesa para discutir cómo ponerse de acuerdo y establecer una planificación conjunta. Muchos intereses egoístas lo impiden. Empecinarse en esta idea, por muy lógica que sea, es un demostrado error. No cabe otra que tirar por la calle de enmedio, planteando las cosas de otra manera. Y es aquí donde nace la idea del Proyecto Estratégico Unitario.

Primero se buscan cientos de miles de dólares, se encuentran apoyos y colaboradores por centenares, se planifica un crecimiento hasta llegar a decenas de miles de personas repartidas por el mundo, se crean plataformas, programas y sistemas concretos, se ajustan los mecanismos de control interno de flujos económicos, se establecen las prioridades… Y todo ello se pone a disposición de un número reducido y operativo de personas comprometidas en unos conceptos básicos: 1) Cambio sin fraude. 2) Libertad y Democracia. 3) Justicia y Prosperidad.

Con fondos, apoyos, mecanismos y estrategias definidos, se sientan en una mesa quienes estén dispuestos a aportar sus ideas sociales y políticas, y su compromiso. Y a todo esto se le pone fecha, dato que marca la diferencia entre los sueños y las metas. La fecha de inicio del Proyecto Estratégico Unitario será el 27 de agosto. El lugar será Miami. El número de asistentes será de 60 personas. Los fondos de inicio serán 723.000 usd. Los apoyos y colaboradores serán 600. El crecimiento previsto se establece reflexivamente en alcanzar las 60.000 personas de modo inmediato.

Los mecanismos están engrasados, los controles testados, las ideas claras, los movimientos estratégicamente calculados, la difusión analizada, el resultado previsible cuantificado, los logros temporalmente fechados. El éxito medido. Así sí iremos a alguna parte… Yo por lo pronto marcho para Miami en los tres primeros días de agosto, y llevo mis deberes hechos.

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