Farsa castrista

¡¡ El tipo lleva muerto una pila de tiempo!!

Cuando dicen que murió el dictador Castro, donde resido eran las cuatro y media de la madrugada y estaba durmiendo. Al clarear ese día, salí a desayunar y me encontré con el farmacéutico del pueblo que me informó. Ha muerto a las diez y media de la noche, me dijo. Imposible, respondí, porque a esa hora yo estaba conectado a las redes. Me mostró publicaciones de diarios digitales en su celular, y caímos en la diferencia horaria. Sin tiempo que perder, regresé a casa para publicar la noticia, pero sólo escribí unas pocas líneas ya que en mi interior sabía que todo esto no era más que una farsa.

Tengo el absoluto convencimiento de que el dictador lleva muerto desde mucho tiempo antes. Y de que lo saben todos sus amigos bolivarianos, Obama, la Clinton… y por la indiscreción de alguien, también el Papa. Pero no contaban con la sorpresa, para ellos, de la victoria de Trump. Al producirse, el castrismo se vió obligado a ponerse en marcha para organizar esta farsa con la que han pretendido convencer al mundo de que la muerte se produjo cuando dicen.

Debían apurarse porque Trump tomará posesión de su cargo en poco tiempo y entonces tendrá acceso a todos los documentos de los servicios secretos. No sé cómo reaccionará  Trump si llega a conocer la doble muerte del dictador, la real y esta fingida, pero confío en que el Papa, a quien tanto gusta practicar política, en algún momento recuerde que es la cabeza del catolicismo y no sólo el jefe del estado vaticano, y comprenda que ocultar la verdad a sabiendas es tanto como mentir. Y reconozca que lo sabía, y que explique en qué ayudó su decisión de encubrir la farsa a tantos oprimidos como hay en la isla.

Personalmente, mantengo mi convencimiento de que todo esto ha sido una muerte sin cadáver, de que Trump es el mejor presidente que puede tener la primera potencia mundial, y de que Francisco es el peor Papa que puede tener la Iglesia. De los bolivarianos no espero nada bueno jamás, de Trump confío ciegamente en su honestidad, de este Papa sólo aguardo su ánimo de contricción y su propósito de enmienda.

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