Fuego cubano

Por las venas de los cubanos no corre sangre sino fuego. Un fuego que derrite obstáculos, que impide la mesura y muchas veces la reflexión. Pero así somos, este es nuestro mayor encanto y nuestro más grande defecto. El ron es el sabor líquido de nuestra isla y los tabacos son el aroma, y así mismo somos nosotros también: suaves, agradables, dulces y hospitalarios… Pero al llegar a la garganta, fuertes y ardientes. Hospitalarios si nos respetan, porque si no, con la fuerza del ron y el fuego del tabaco, recordamos que somos capaces de rebelarnos.

Print Friendly, PDF & Email
Compartir
Artículo anterior¿Amor o interés?
Artículo siguienteEsbirros

No hay comentarios

Dejar respuesta