Incongruencias

En Cuba los únicos capitalistas son la élite comunista…

Hace muchos años, cuando vivía en Vedado, en La Habana, un amigo me prestó un libro con biografías de peloteros cubanos de todos los tiempos. Con él bajo el brazo me dirigí a un parquecito próximo. Allí encontré un banco a la sombra y me dispuse a leer. Al rato, una viejita se sentó a mi lado y, no recuerdo cómo, comenzamos a dar muela. A medida que avanzaba la conversación fuimos ganando confianza hasta el punto de que me reveló ser la mamá del sub-gerente del Banco Financiero Internacional.

Días más tarde, yo iba caminando por 5ta Avenida de Miramar y, al llegar a la altura de 92 ví a mi izquierda, en la fachada de un imponente y moderno edificio, un cartel con las siglas BFI. Recordé la conversación con la viejita y entré. Tenía memorizado el nombre del sub-gerente y pregunté por él. Al estar delante suyo le hice saber quién me había puesto al corriente de su existencia, lo que provocó que dejara lo que en aquel momento estuviera haciendo y enfocara toda su atención en mí, un desconocido con grandes referencias.

Comenzó por relatarme que aquel Banco no permitía que los cubanos abrieran cuentas particulares, sólo podían hacerlo empresas mixtas o extranjeros con residencia temporal por ser inversores en alguna de ellas. Casualmente, días antes yo había sabido que uno de los requisitos que la Cámara de Comercio solicitaba tener cumplido para poder registrar una de estas empresas era tener abierta cuenta. Le pregunté: “¿Cómo es posible que para abrir cuenta haya que tener una empresa, y para tener una empresa haya que tener una cuenta? ¿Qué va antes?”. Su respuesta fué: “Ah mi hermano, ya tú sabes, esto es Cuba…” Me quedé pensativo pero no dije nada. Así lo he dejado durante años, con el pensamiento que en aquél momento elaboré. Creaban empresas quienes el estado quería y abrían cuentas quienes el estado quería, y si el estado quería… los procedimientos estaban de más. Las incongruencias tenían sentido porque todo el sistema era en sí mismo una gran incongruencia.

…Hasta que ayer leí una noticia que lo explica todo. El estado no es incongruente, sigue una estrategia recurrente para quedarse con todo lo que funciona. Los incongruentes son quienes creen que algo cambia en Cuba, y que se pueden crear negocios prósperos con garantías financieras y legales, cuando la Cuba actual tiene escrito de forma claramente indudable en su constitución que jamás volverá al capitalismo. En la isla los únicos capitalistas son la élite comunista.

La noticia es que GAESA ha absorbido al BFI. Es decir, el Grupo de Administración Empresarial dependiente del MINFAR, dependiente del Consejo de Estado, dependiente de los Castro… se queda con el Banco donde están depositadas todas las cuentas de los incautos inversores extranjeros. Como esta noticia, como es natural, no la airean los diarios voceros del comunismo, los que creen sin contrastar todo lo que dicen los dirigentes cubanos seguirán defendiendo que Cuba es un paraíso al regresar a sus países tras “conocer” la isla entre mojitos, salsa, mentiras y condescendencia.

Print Friendly, PDF & Email
Compartir
Artículo anteriorDe todo
Artículo siguienteLa vida

No hay comentarios

Dejar respuesta