Inteligencia

No darse por vencido, ni aun vencido. No darse por esclavo, ni aun esclavo…

Inteligencia es capacidad de síntesis y de saber distinguir lo accesorio de lo fundamental. También es saber captar la realidad en su complejidad y en sus conexiones. Pero existen multitud de clases de inteligencia: teórica, práctica, social, analítica, sintética, creativa, discursiva, emocional, auxiliar, matemática, científica, artificial, fenicia, espontánea, provocada… y para la vida. Hablemos de la inteligencia auxiliar, esa que potencia la inteligencia básica y la eleva de nivel haciendo uso de cinco componentes: orden, constancia, voluntad, motivación y espíritu de observación tomando notas. Constituyen la cultura del esfuerzo.

El orden es el placer de la razón. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Tener una jerarquía de valores, saber qué es importante y qué sólo una anécdota. Orden mental en la forma de vivir, de trabajar, de pensar y en las prioridades. Tener claros los objetivos y trabajarlos. Una persona media gasta más de un año de su vida buscando cosas perdidas, el orden simplifica la vida aportando comodidad, calma y eficacia. Orden también es aprender a tirar lo que estorba.

La constancia es saber esperar y saber continuar, insistir, perseverar. Firmeza en los propósitos y perseverancia en los planes. “No darse por vencido, ni aun vencido; no darse por esclavo, ni aun esclavo”.

La voluntad es querer algo y poner todos los medios para lograrlo. La capacidad para aplazar la recompensa. La facultad para gobernar nuestro comportamiento.

La motivación es lo que empuja a lanzarse en una dirección, hacia una meta clara y bien delimitada. Ilusión al servicio de unos logros. Y ojo con algo: las metas se diluyen pero los objetivos son medibles y podemos controlar su nivel de alcance.

El quinto componente es la capacidad de observación y tomar nota. Sí, tomar nota. No solo hay que fijarse en lo que se ve, hay que apuntar para fijar ideas y evitar que se olviden y desaparezcan de nuestra mente.

Los mejores nutrientes para alimentar la inteligencia son: razonar con argumentos; desarrollar ideas sólidas, claras, bien fundadas, terminantes; saber hacer juicios valorando los hechos que nos suceden o vemos para distinguir lo positivo de lo negativo, lo valioso de lo estéril, lo fundamental de lo anecdótico; dar a las cosas su verdadera importancia… Inteligencia es, al fin, gestionar bien la trayectoria personal en los grandes temas…

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