LA PACIENCIA.

ABSURDO COMO NACER GUAPO Y RAJARTE LA CARA TÚ MISMO.

Si os digo que cuento con una serie de inversores interesados por apostar a establecer negocios en Cuba, sólo con esta frase algunos ya os habréis llevado las manos a la cabeza. ¡Cómo! este tipo ayuda a mantener el statu quo de la Isla… Quizás no con estas palabras pero esta es la idea del reproche. A quien haya levantado sus manos le pido que las baje y que me deje explicarme.

Algunos nacen guapos y otros lo hacemos inteligentes. Esta última capacidad ayuda, pero no siempre. A veces terminas por no ser entendido por la mayoría. Sin embargo renunciar al uso de este atributo sería tan absurdo como nacer guapo y rajarte la cara tú mismo para ser admitido en un grupo de feos. El caso es que me enfrento a los hechos desde una óptica multilateral.

En Cuba hay tres formas de hacer negocios: lamiendo el culo del poder, siendo despellejado por el poder, o esperando circunstancias objetivas favorables. Obviamente abogo por la última, siempre y cuando incluya una premisa de partida que responda a la siguiente cuestión: ¿qué ganan los cubanos, no el gobierno, con mi intervención?

Si la respuesta a esta pregunta es como mínimo: “algo digno”, entonces podemos estar hablando de que llegó el momento. ¿Cuándo obtendremos respuesta? Va a depender, olvidaros de la visita de Obama que no va a significar nada, de los acuerdos que se adopten en el Congreso del Partido convocado para el 16 de abril. Si fuera por las preferencias de los asistentes, la respuesta ya la sé: nada. Nada cambiaría a favor del común de los cubanos.

Pero la necesidad aprieta. Y para que un inversor apueste, tienen por cojones, perdonadme la expresión, que cambiar procedimientos aún a pesar de todo lo que los prebostes apetecieran, argumentaran o defendieran en caso de no ser así. Debe unificarse la moneda, permitirse la contratación directa de la fuerza de trabajo y establecerse salarios dignos que impliquen estímulo y disuadan de la necesidad de engañarse piramidalmente entre todos.

¿Y la cuestión política? Una cosa lleva a la otra. En la medida en que los cubanos vayan adquiriendo autonomía, irán dependiendo menos del estado y este, en un plazo que comienza en abril y terminará en febrero de 2018 con la retirada de Raúl, mantendrá postulados socialistas conviventes con factores capitalistas en términos de mercado libre. Puede parecer que colgando a los tiranos de la Giraldilla se acortan plazos pero es un error, sólo los pondría a la defensiva aplazando decisiones por miedo al futuro, a su futuro, como hoy hacen.

Hace más de veinte años ya quisieron expulsarme de Cuba, lo que no pasó cuando argumenté; y hace menos de dos un empresario lameculos de los que antes hablé quiso complicarme la vida. Menos mal que no se enteraba de nada. Me pidió llevar unos kilos de salmón noruego y de jamón serrano de bellota a El Laguito, allá donde el gobierno aloja a sus visitantes ilustres, para que una amiga suya convidara a sus poderosos amigos cubanos.

Cogí el salmón y el jamón y los entregué para que se repartieran entre los necesitados, a El Laguito jamás llegaron. Quien me lo dió entró en cólera y pidió ayuda para hundirme a sus “amigos”. El pobre diablo no cayó en la cuenta de que ellos ya tenían más que salmón y jamón, tenían retenidos millones de dólares de un proyecto fallido desde hacía años, cuando el Comandante sobrevoló con su jefe unos terrenos en lo que hoy es Mayabeque, incitándole a soñar sobre cómo iba a ser aquel erial baldío cuando el empresario invirtiera esos millones para convertirlo en campos de golf, marinas, villas de lujo y hoteles de ensueño. Cada vez que paso por allí no puedo contener una sonrisa.

Más de medio siglo esperando. Ahora queda menos de dos meses para el Congreso. A partir de entonces se abre un proceso definitivo de otros 22 meses más. Al comienzo dije que la mayoría no suele entenderme. Mal momento para “acojonarlos” con señales de venganza. Por cada asomo de rencor, tiempo añadido de espera para los cubanos inocentes.

Es el momento de plantar cara, de no transigir, de hacerse valer, de echarle valor, de mostrar unión, decisión y capacidad. Pero con inteligencia. Las performances con dos puercos llamados Fidel y Raúl son desahogos disfrazados de libertad de expresión que entorpecen el proceso. Hacen reír a los que después van a su casa y pulsan un botón para descargar la cisterna, pero dilatan los tiempos de espera de los que siguen limpiándose el culo con el Granma.

No pasar una no significa encender hogueras. A mí me perjudica el entramado empresarial del MINFAR, pongo por ejemplo, pero sé que no serán difíciles competidores en mercado libre. Lo mismo pasa con todo. Los argumentos cargados de razón de quienes afirman su discrepancia con el régimen no tendrán competencia en las consignas oficiales.

Sólo unos meses…

 

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