Libertad de expresión.

DICIEMBRE 2014: SE ABRIERON GRANDES EXPECTATIVAS…

PRÓXIMO MARZO: SE ABREN GRANDES EXPECTATIVAS…

¿CUÁNDO APRENDEREMOS?

En Cuba, cualquier cubano lo sabe, emite Radio Bemba; para quien no lo es, comenzaremos explicando que es la forma en que llaman a los rumores. Y estos circulan en expansión inversamente proporcional a la capacidad de acceso a la información. Por eso me explico que un güajiro pueda estar convencido de que la próxima llegada de Obama a la Isla va a abastecer los agros, pero no alcanzo a entender que muchos cubanos, incluso residentes fuera de Cuba, y con acceso constante a medios de comunicación, puedan confiar en que las 48 horas que el Presidente norteamericano va a pasar haciéndose fotos y pronunciando discursos floridos pero superficiales, vayan a significar nada relevante.

El pasado diciembre del año 2014, cuando se hizo público el nuevo ‘acercamiento’ entre los gobiernos de las dos, hasta entonces, naciones irreconciliablemente enemigas, me pilló escribiendo mi novela. Al tener cierta parte de contenido político-social, me alteré unos instantes por lo que este nuevo giro de los acontecimientos pudiera suponer en el devenir de la trama. Sólo fueron unos instantes, los que me demoré en levantarme de la silla, acercarme a mi biblioteca, buscar un ejemplar de la Constitución cubana, abrirlo y leer.

¡Tranquilo! El devenir de mi redacción podría seguir el curso previsto, nada podía ni iba a cambiar. Cuando leo y escucho opiniones, llego a la conclusión de que la inmensa mayoría no se ha leído, o no recuerda ya, qué está escrito en la ley de leyes de la República de Cuba, en su Carta Magna. De hacerlo, no depositarían la menor esperanza de cambio. No es un documento largo ni escabroso, al revés, es corto, claro, lacónico y conciso. No admite dudas. Y está plenamente vigente.

Abomina del capitalismo, aboga por un socialismo sostenible basado en principios marxista-leninistas, retuerce los postulados del Apóstol Martí, otorga poder ilimitado al Partido, explicita mecanismos de revocación costosísimos, defiende premisas enquistadas en la mente de ancianos desde sus años de adolescencia, se enroca contra agresiones imperialistas y ofende la inteligencia de observadores ecuánimes. Pero, repito, es la que está plenamente vigente.

Y es aquí y ahora, donde voy a hacer uso de mi libertad de expresión y de opinión hasta el límite, aclarando por anticipado que no soy un fanático axiomático enemigo acérrimo de quien no comparte mi parecer… Al contrario, respeto a quien argumenta en contra, y siento a todos los cubanos como ‘hermanos’, donde estén y como piensen. Pero voy a hablar claro.

Es una soberana estupidez envolverse en disquisiciones sobre si Obama debe reunirse con la sociedad civil, con el lucero del alba o con el perro de san Roque que no tiene rabo; con la disidencia, con la residencia, con la resistencia o con la tía abuela de Pocahontas; con la oposición, con la reposición o con la indisposición; con las Damas de Blanco, con los Hombres de Negro o con la Pantera Rosa…

Donde hay que comenzar a ‘echarle huevos’ es justo a partir de entonces, cuando se van a plantear las normas por las que van a estar obligados a regirse millones de cubanos… Si no emigran, si se conforman, y si no se plantan cuando, como y donde deben… Con ocasión del Congreso del Partido. Y esto es en abril, no en marzo; en casa, no cuando está de visita el vecino.

Amo a los cubanos, creedme que a la infinita mayoría, a muchos más de los que pudiera colegirse de lo que escribo… Pero, precisamente por esto, no entiendo qué pinta el inquilino de “gao macri” (‘casa blanca’, para los no habaneros) en todo esto.

 

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