Luces largas

La clave de la eficacia reside en convertir los problemas en oportunidades.

Un gran problema es el enorme número de organizaciones existentes en la oposición, el exilio y la disidencia. Una gran oportunidad es que cada organización tiene como mínimo una estrategia, o al menos una idea, para acortar los plazos del camino a la Libertad en Cuba sin caer en la trampa de un cambio-fraude. Como existen infinidad de organizaciones, debe haber infinidad de estrategias, o de ideas.

El quid de la cuestión está, por tanto, en observar lo anterior como un problema o como una oportunidad. Y aquí es donde nos encontramos con la importancia de la interpretación que demos a la palabra UNIDAD. Si la unidad queremos lograrla por medio de sistemas que busquen, es un ejemplo, juntas directivas con presidencias rotatorias, etc, etc… estamos ante un problema de colosales dimensiones cuyos esfuerzos de solución están desproporcionados con las ventajas de su alcance.

Pero si la unidad la interpretamos como COOPERACIÓN necesaria para lograr objetivos comunes, consensuando, priorizando, multiplicando, generando sinergias, sumando difusión, despertando ilusión, movilizando, repartiendo tareas, asumiendo responsabilidades, aunando soportes, apoyos y respaldos, optimizando el financiamiento, definiendo al enemigo, aceptando al amigo para convertirlo en aliado, complementando, coordinando… entonces observamos que la dispersión no es un problema sino una oportunidad. Somos muchos, muchos más de los que parecemos yendo cada uno por su lado descoordinados.

…Y deberemos ser más, porque la democracia requiere mayorías. Muy pocos contemplan que en un momento del proceso, la mayoría de militares de baja graduación y de policías mal pagados, todos sabedores en su conciencia más íntima de que no tienen futuro, todos conocedores de la triste situación actual en la que deben inventar para resolver como cualquier otro, van a elegir ponerse del lado de quienes ansiamos la Libertad. Entonces estaremos en el paso previo inmediato a imponer las condiciones del cambio sin aceptar chantajes ni fraudes. En ese momento el pueblo sí estará unido y preparado contra el verdadero y único enemigo, los opresores.

Y estos opresores no quedarán impunes porque el pueblo, dotándose a sí mismo de mecanismos para hacerlo, les exigirá responsabilidades. Luces largas…

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