Ocho semanas

Cada vez que escribo algo, alguien que jamás me leyó se abalanza a cuestionarme, pero carezco de tiempo para explicar cada día todo desde el comienzo. Como no borro nada, pueden leerme e informarse… o continuar cuestionándome sin saber de qué hablo. El caso es que nuestro plan para conducir a la isla de la tiranía a la democracia está llegando a su fin ya que hasta el límite que nos marcamos, 11 de octubre, sólo restan ocho semanas.

En estas ocho semanas se va a hacer público un comunicado del gobierno cubano, obviamente aprobado por el consejo de estado y el partido, en el que van a dejar en suspenso el proceso electoral en curso hasta sujetarlo a una nueva ley que respete las reglas del juego democrático, y en el que van a convocar lo que van a llamar algo parecido a “Mesa de Transición” donde va a fijarse el calendario hasta la sustanciación de un gobierno provisional pactado y multilateral.

No voy a explicar cómo lo logramos más allá de todo lo que vengo escribiendo hasta la fecha, pero puedo garantizar que se ha hecho desde una posición de fuerza que supimos previamente alcanzar y que les dejó sin alternativas. A quien no le guste cómo operamos, que piense que tuvo 60 años para hacerlo a su manera.

Me comprometí públicamente hace mucho tiempo poniendo una fecha, el mencionado 11 de octubre, y he observado distintos comportamientos reactivos, ahora llega la hora del examen final, si suspendo no se apiaden de mí, pero si apruebo no esperen que tolere a mi lado a hipócritas advenedizos de esos que siempre se acercan al sol que más calienta, ni que me quede sin destrozar a quienes me insultaron y a sus cobardes cómplices.

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