Respuesta digna

Se puede perder una batalla pero nunca la dignidad.

Un militar destinado en una misión en un país lejano recibe una carta de su novia: “Querido Armando, ya no puedo continuar con esta relación, la distancia es muy grande. Te he pegado los tarros y ninguno de los dos merecemos esto. Te ruego me devuelvas la foto que te envié. Chao. Laritza”.

El militar, muy enojado, pidió a todos sus compañeros fotos que tuvieran de sus novias, amigas, esposas o hermanas. Recogió cerca de cien fotos. Metió en un sobre todas las fotos junto con la de Laritza y agregó una nota que decía: “Querida Laritza, discúlpame pero no logro recordar quién eres. Te ruego que busques entre las fotos la tuya y me devuelvas las demás. Chao. Armando”.

 

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