Sentido común

Hace muchos años me hicieron este cuento. Nunca lo he olvidado porque extraje de él una moraleja que me ha servido toda la vida. No es malo intentar complacer, pero sin perder el sentido común.

…Un viejito y su nieto llevaban un burro al mercado para venderlo. Ambos iban caminando para que el animal no llegara fatigado.

Se cruzaron con alguien que les dijo:

– ¡Mírenlos! Van caminando teniendo un burro.

El viejito mandó a su nieto subirse al burro.

Poco después, otro dijo:

– ¡Miren al niño! Arriba del burro mientras el viejo camina.

El abuelo hizo que su nieto bajara y se subió él.

Más adelante, alguien dijo:

– ¡Miren al viejo! Arriba del burro mientras el pobre niño va tan fatigado.

El viejo ordenó al niño subirse tras él.

Poco después, alguien más dijo:

– ¡Miren qué barbaridad! Los dos sobre un animal tan débil.

El viejo decidió cargar, con la ayuda de su nieto, al burro sobre sus hombros.

– ¡El mundo a revés! – Dijeron otros riéndose de ellos…

… Al llegar a un puente, el animal asustado con tanto griterío, escapó y saltó al río ahogándose.

El viejito se quedó sin su burro por querer complacer a todos…

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