Trampas castristas

A ver si comprendemos jurídicamente cómo funcionan las trampas constitucionales y legislativas castristas…

Digo esto porque veo desolado cómo verdaderos patriotas con trayectorias demostradas en contra de la dictadura van a caer en una de estas trampas por desconocimiento o exceso de arrogancia. Ya veo a quienes se postulan más o menos veladamente como candidatos en unas elecciones en la isla para 2018. Y estoy viendo venir cómo el castrismo va a “permitir” que alguno de ellos salga elegido para “demostrar” al mundo su “voluntad” de cambio. Esto se comvertirá en cinco años más de dictadura real, encubierta con el embeleso de tener sentados diputados opositores. Opositores que no podrán hacer nada, más allá de seguir pasivamente el juego al castrismo y ufanarse de su estéril lucha, porque serán “tontos útiles” que proposcionarán a la dictadura la coartada para seguir operando como tiranía con apariencia de democracia.

Mirad, hermanos. El artículo 136 de la vigente constitución comunista dice que para ser elegido diputado a la Asamblea Nacional o delegado a las asambleas provinciales y municipales es necesario obtener más de la mitad de los votos válidos emitidos en su demarcación electoral. Y dice además que si este número no se alcanza, la plaza vacante quedará cubierta conforme a la ley que ellos mismos tienen prevista para que sea uno de los suyos.

A día de hoy, con las limitaciones previstas por ellos para poder votar (art. 132) y para poder ser elegido (art. 133) manejadas a su antojo, resultar electo es una utopía… a no ser que el castrismo quiera que un opositor lo sea para encubrir su dictadura durante cinco años más con la ficción de tener sentado a un “tonto útil” como antes expliqué. “Tonto útil” al que, por cierto, le puede ser revocado su mandato en cualquier momento según establece el artículo 85.

Pero supongamos que un “tonto útil” se presta al juego. La Asamblea Nacional es el único órgano con potestad constituyente y legislativa (art. 70), y es elegida por los cinco años que antes comentaba (art. 72). ¿Qué ocurre? Que la Asamblea elige entre sus diputados al Consejo de Estado (art. 74). Y uno, dos o tres opositores no tienen la menor relevancia como para poder exigir tener la proporcionalidad suficiente con la que ninguno de ellos pueda formar parte de ese Consejo.

Y ser miembro del Consejo de Estado es la clave. Por dos motivos: La Asamblea Nacional sólo se reúne dos veces al año, a no ser que lo solicite como reunión extraordinaria el propio Consejo o una tercera parte de los diputados (art. 78). En ningún caso podrán hacerlo esos opositores tan disminuidos en número. Y entre sesión y sesión de la Asamblea, quien manda es el Consejo que es el que tiene la capacidad de ejecutar los acuerdos (art. 89).

Si jugamos con sus reglas, estamos perdidos. Lo que debemos hacer en unirnos o juntarnos para tumbar sus reglas ejerciendo presión. Y buscando todos los aliados posibles. Ahora, la historia está dando la oportunidad de elegir como futuro presidente del país más poderoso de la tierra, entre una candidata que va a seguir con la política amiguista de su predecesor hacia la dictadura castrista, y un candidato que puede convertirse en el más fuerte aliado posible de los que ansiamos tumbar la dictadura. Resolver los problemas de Cuba es asunto de cubanos, pero no podemos ni debemos desdeñar el potencial apoyo de quien la historia está poniendo delante de nuestra narices.

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